• Happy New Year from Havana | Felicidades desde La Habana

    (Para leer en español, ver el texto más abajo)

    Hi friends,

    I’m thrilled to send this update from La Habana (straight from a WIFI spot at a nearby park), where I’ve spent about a week visiting friends and family and escaping the cold in the midwest! While in Havana, I had the joy of visiting with my friend and mentor, Victor Fowler Calzada, and exchange our respective cultural creations: his latest poetry book “La ciencia de los instantes” and my film “Raspando coco”. As we walked down H street in el Vedado to have lunch, I had the luck of meeting renowned film critic, Frank Padrón, a close friend of Victor, and, as I learned, a specifically culinary film critic. They both now have a copy of Raspando coco and will be finding opportunities to show it to Cuban audiences—exciting!

    I came here from Quito, Ecuador, also visiting family, and before that I was honored to present Raspando coco at the Community Food Systems Conference in Savannah, Georgia on December 9th and 11th. I have to thank very especially my friend Karla Blaginin, of Dichos de la Casa and Sagdrina Brown Jalal, of Georgia Farmers Market Association for inviting me and for organizing the screening and a delicious Peruvian/Mexican themed dinner at the New Hispanic Baptist Church of Savannah. Also thank you to Jennifer Hashley at New Entry Sustainable Farming Project at Tufts University for sponsoring the screening and making everything happen.

    Raspando coco was very well received at the conference, particularly by African American and Afro-Caribbean participants (health professionals, farmers, activists and scholars). Hearing their comments during the Q&A felt like a mission accomplished, i.e. to make stories of Afro-Ecuadorians visible to other members of the African diaspora. One participant said he had an “aha” moment during the film, when he heard an older Afro-Ecuadorian complain about doctors’ dictates to eat only vegetables,  “…and what if I am not used to eating these specific vegetables?”. He said that as a farmer of color in Atlanta, he hears similar recommendations which have little cultural relevance for his community, while rich African-American, local food traditions are ignored or condemned as “unhealthy”. He told me he wants to bring Raspando coco to farmers and fishermen in the Atlanta area.

    I was very humbled and thrilled to have so many inquiries from participants wanting to bring the film to their institutions and communities, as well as purchase it for home/personal viewing. We are currently receiving requests for screenings and DVD’s on the website www.raspandococo.com under “Screenings”. Please do get in touch with us by submitting your request on the website! Thank you also to my friends and colleagues who responded to the last update, with interest in showing the film at your institutions.

    Before I go, I want to share an awesome film project my friend Mitch Teplitsky is fundraising for called Earthkeepers, a super inspiring story (in part) about composting. Mitch made two other amazing educational documentaries, Soy Andina and Return to the Andes. You can watch the video and donate here.

    Exactly 4 years ago when we were fundraising for Raspando coco, I wrote this blog post with information now contained the film. I am sharing it here again.

    Thank you for reading me! Until the next update, stay warm!

    Pilar

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    Hola amigxs

    ¡Saludos desde La Habana! Acá, donde al 2020, todavía iluminan las avenidas, lunas llenas y faros de inmortales Cadillac multicolor. Vine aquí a escapar del frio invernal nórdico y a visitar familia y amigos. Tuve la alegría de compartir un par de tardes con mi querido amigo y mentor Victor Fowler Calzada, con quién intercambiamos nuestras respectivas creaciones culturales, su último libro de poesía “La ciencia de los instantes” y mi documental “Raspando coco”. Me puse de suerte cuando caminaba con él por la calle H en el Vedado y se cruzó por nuestra vereda el conocido crítico de cine Frank Padrón, quién según me enteré, es además especializado critico de cine culinario. Compartí con ambos una copia de Raspando coco para ayudarme a buscar espacios para mostrarlo a espectadores en Cuba.

    Antes de venir aquí estuve en Ecuador, también visitando familia, y antes de eso estuve en Savannah, Georgia presentando Raspando coco en la Conferencia de Sistemas de Alimentación Comunitarios. Gracias especiales a mi amiga Karla Blaginin, de Dichos de la Casa y Sagdrina Brown Jalal, de Georgia Farmers Market Association por invitarme y organizar la proyección que fue acompañada de una deliciosa cena peruano-mexicana en la New Hispanic Baptist Church de Savannah. Gracias especiales también a Jennifer Hashley de New Entry Sustainable Farming Project en Tufts University por auspiciar la proyección y hacer posible este evento.

    Raspando coco gustó mucho en la conferencia, en particular a participantes Afro-Americanos y Afro-Caribeños (profesionales de la salud, agricultores, activistas y académicos/educadores). Sus comentarios me inspiraron una profunda sensación de “misión cumplida” al ver que este documental está haciendo visibles las historias de lxs Afro-Ecuatorianos a otros afro-descendientes. Uno de los participantes comentó que se inspiró al escuchar a uno de los actores documental quejarse sobre las instrucciones de los médicos de comer solo vegetales, “¿y qué pasa si no estoy acostumbrado a ese vegetal?”. Dijo que en su trabajo como activista y agricultor negro en Atlanta, escucha a menudo recomendaciones similares que tienen muy poca relevancia cultural para su comunidad, mientras que se ignora e incluso se tilda de “dañinos” los alimentos locales, los cuales forman parte de la rica cultura culinaria Afro-Americana. Al final de la muestra conversamos acerca de mostrar Raspando coco a agricultores y pescadores en Atlanta con los que él trabaja.

    Me emocionó mucho recibir tanto interés de personas que quieren traer Raspando coco a sus instituciones y comunidades, así como de adquirir la película para verla en casa. Estamos recibiendo pedidos para proyecciones y DVD’s en el sitio web www.raspandococo.com bajo la opción “Screenings”. Si están interesadxs en realizar una muestra, ¡contáctennos! Muchas gracias a todos lxs amigxs y colegas que respondieron al correo anterior con interés en presentar Raspando coco en sus instituciones.

    Les comparto además la información de un proyecto documental de mi amigo Mitch Teplitsky llamado Earthkeepers, una historia muy inspiradora que trata en parte sobre hacer compost. Mitch tiene dos documentales educativos súper interesantes, Soy Andina y Return to the Andes. Pueden ver su video y donar para su campaña aquí.

    Hace exactamente 4 años atrás cuando estuvimos levantando fondos para realizar Raspando coco, escribí esta entrada de blog con información sobre la investigación que dio a luz a la película. Se los comparto.

    ¡Gracias por leerme! Hasta la próxima, un abrazo.

    Pilar

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    Raspando coco (English / Español)
    Comidas que curan (Español)
    Instagram: @raspando_coco
  • Comidas que curan—sin culpa

    Fritada clásica de la sierra por Rubén Ulloa

    Fritada clásica de la sierra por Rubén Ulloa

    Hace unos 7 años, cuando descubrí el libro Nourishing Traditions (Nutriendo Tradiciones), un best-seller en EEUU, aprendí que la grasa saturada que se encuentran en la manteca de cerdo, la mantequilla de vaca, el chocolate o el aceite de coco, no era mala como había creído toda mi vida, sino esencial para la absorción de las vitaminas A, D, E,  y K (y calcio) ya que ellas sólo se asimilan en la presencia de esta grasa en el cuerpo.

    A mi papá siempre le gustó la fritada de cerdo, es uno de sus platos favoritos, él conoce cuanta hueca de fritada hay en la sierra ecuatoriana, especialmente en Quito y Pujilí—donde vivió muchos años cuando era niño. Cuando le conté de mis hallazgos se emocionó aun más que yo. “O sea que nuestros mayores sí sabían,” me dijo. Le pregunté si, a él que tanto le gusta la fritada, sentía culpa las veces que ocasionalmente se daba “el gusto,” pensando que era dañina. Me dijo “sí, había un poco de culpa al comer fritada…”

    Pensé, qué triste situación la de muchos ecuatorianxs y latinoamericanxs que comemos con culpa nuestra comida tradicional, comida hecha con alimentos propios del lugar, esa pequeña muestra de arte e historia, únicamente posible gracias a miles de años de perfeccionamiento gustativo, de super-especialización y experticia culinaria, de antepasadxs experimentando durante siglos y siglos, a prueba y error, para comprobar sus usos terapéuticos. Esa comida tradicional a cuyos sabores y asimilación de nutrientes se adaptó nuestro cuerpo y que están, como tal, contenidos en nuestro mismísimo ADN (epi-genética). En fin, esa comida tradicional que no es sólo alimento para el cuerpo, sino también todo un universo de significados y sentidos, toda una infinitamente cambiante cultura y miles de mini-culturas, toda una historia y miles de mini-historias contenidas en cada plato.

    ¿Cuándo y bajo el poder de qué fuerza dejamos de amarnos y aceptarnos a nosotrxs mismxs, nuestra tierra y sus sabores únicos e irrepetibles, sus nutrientes y substancias buenas y medicinales para nosotrxs, más que para ninguna otra persona en ningún otro lugar del mundo? Sabores que nuestro cuerpo reconoce y pide, a un nivel microbiológico, genético, psicológico, emocional y espiritual.

    La ciencia occidental llegó, primero a confundir y luego a verificar, como dijo mi papá, lo que nuestrxs mayores ya sabían. Nuestros antepasadxs no comían con culpa, esa experiencia no existía al momento de comer, simplemente porque no habían alimentos “buenos o malos,” “adictivos o detoxificantes,” no había confusión ni duda porque no existían etiquetas, ni conteo de calorías. Tampoco existía la industria de alimentos, la gente comía lo que daba la tierra y lo que la mamá y la abuela ponían sobre la mesa, se comía sin pensar, pero sí con sentir y degustar, con calma y conversación de sobremesa—sin duda la mejor parte de cualquier comida.

    “Comer con culpa es una epidemia de nuestros tiempos” afirma una psicóloga clínica, y yo añado que también es un rezago de la colonización, que utilizó muy hábilmente la culpa y el miedo para convencer y convertir, moralizar y en última instancia, inferiorizarnos, haciendo que neguemos, por voluntad propia, nuestro valor como seres, haciendo que dejemos de aceptarnos y amarnos, de amar nuestra tierra y sus sabores, de conocer y confiar en su inteligencia y en la inteligencia de quienes con amor nos alimentan, y sobre todo, conocer y confiar en la inteligencia de nuestro propio cuerpo y sus sabias señales.

    La psicología de la alimentación está sacando la cara entre los estudiosos de la nutrición, tan confundidos y tan poco de acuerdo entre ellos mismos, para mostrarnos con cifras, experimentos y gráficas, que las comidas que curan, necesariamente se comen sin culpa. Si hay culpa al comer, el cerebro genera la hormona de estrés (cortisol) que enlentece el metabolismo y la digestión de los alimentos, haciendo que en lugar de quemar, acumulemos calorías en forma de grasa. Cuando hay placer al comer, el cerebro genera hormonas de placer que estimulan los órganos digestivos a descomponer, asimilar y quemar calorías eficientemente. Estos psicólogxs nos han venido a recordar que comer con placer es medicina para el cuerpo, y que podemos conscientemente, cualquiera sea la comida que se nos ofrece, escoger comer con placer, con gratitud y sin culpa. El verdadero tratamiento “detox” es descolonizar nuestra mente de prejuicios, y amar nuestra comida tradicional.

    Por eso, ponerse en alerta ante coaches de nutrición o programas que prometen bajar de peso sin dietas, pero clasifican alimentos en buenos o malos… hablan de comida “real” o “saludable” y dicen cosas como que el azúcar es adictiva. No hay culpa al comer si no hay juicios sobre los alimentos. Sin culpa, hay libertad (¡y mejor metabolismo!)

    Recursos de referencia

    ¿Pueden engordar los pensamientos? https://www.youtube.com/watch?v=oNtkhqxu4mI

    Instituto de la psicología de alimentos – Canal de youtube- https://www.youtube.com/user/MarcDavidIPE

    Comer con culpa es una epidemia de nuestro tiempo https://www.abc.net.au/news/2014-09-25/food-guilt-the-epidemic-of-our-times/5767356

    Pilar Egüez Guevara, PhD

  • Raspando coco en la Fundación Guayasamín

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    La Fundación Guayasamín y Comidas que Curan presentan: Proyección del documental y panel de expertos “Raspando Coco”.

    – Fecha: Sábado 30 de Marzo
    – Lugar: Fundación Guayasamín – Mariano Calvache E18-94 y Lorenzo Chávez. Bellavista. Quito.
    – Hora:
    12h00 – proyección del documental (31 minutos)
    12h30 – panel de discusión
    – Entrada gratuita para el evento.

    Panel de discusión
    – Javier Carrera – Fundador de la Red de Guardianes de Semillas y Editor de Revista Allpa. Experto en agroecología, soberanía alimentaria y economía solidaria.
    http://redsemillas.org https://www.allpa.org/
    – Marianeli Torres Benavides – Experta en el ecosistema manglar y la soberanía alimentaria de los pueblos de la costa de América Latina. Afiliada a la Coordinadora Nacional para la Defensa del Ecosistema Manglar (CCONDEM) https://www.facebook.com/ccondem/
    – Máximo Canga – Productor de coco del norte de Esmeraldas, afiliado a la CCONDEM (perdió sus tierras debido a la expansión de los cultivos de palma aceitera).
    – Ana María de Veintimilla – Antropóloga experta en alimentación y nutrición de la costa ecuatoriana.
    – Pilar Egüez Guevara – Directora del documental “Raspando coco”. Antropóloga experta en alimentación y salud. http://comidasquecuran.com.ec/

    Moderador:
    Daniel Gonzalez – Historiador y antropólogo, especialista en salud intercultural y patrimonio cultural inmaterial.

    Sinopsis
    “Raspando coco” resalta el valor cultural y medicinal de la cocina tradicional tal y como lo viven y recuerdan afro-ecuatorianos/as que habitan en varias localidades de la costa norte de Ecuador, provincia de Esmeraldas. El documental se basa en la investigación de campo realizada y filmada entre 2012 y 2017 en varias localidades de Esmeraldas y en la ciudad de Quito, Ecuador. Mediante entrevistas con especialistas culinarios y médicos, así como expertos/as culturales afro-ecuatorianos/as, “Raspando coco” ofrece una ventana hacia la cultura y creencias locales, así como los métodos tradicionales de cocina y medicina de Esmeraldas. El documental también se adentra en los impactos socio-económicos y de salud del consumo de alimentos locales.

    Premios
    – Indie Short Fest (Los Angeles, Febrero 2019): nominado a mejor documental
    – Independent Shorts Awards (Los Angeles, Marzo 2019): mención de honor a mejor directora.
    – Latin American Studies Association Film Festival (Boston, May 2019) – selección oficial

    Raspando Coco – sitio web

    Evento en Facebook