• Fermentos caseros y sistema inmunológico – kefir de leche y de agua

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    El balance y la diversidad de la flora bacteriana intestinal (o microbiota) influye directamente en la función nuestro sistema inmunológico. Las bacterias de ácido láctico (probióticos) que convierten la leche en yogurt y la col en kimchi activan los receptores de las células que activan el sistema inmunológico para protegernos de virus y otros gérmenes.
    Además de aportarnos probióticos protectores, el proceso de fermentación multiplica los nutrientes existentes en los alimentos, y los hace especialmente ricos en vitaminas B, K, C, acido fólico, calcio, entre otros. Fermentar (y también encurtir, germinar y remojar) granos, nueces, semillas y leguminosas también ayuda a aumentar la disponibilidad y absorción de ciertos nutrientes como el hierro, manganeso y zinc.

     

    Fermentos caseros
    El yogur (especialmente el casero), el kefir, la chicha y los vegetales encurtidos (sin vinagre) son alimentos tradicionales que aportan probióticos beneficiosos y diversifican nuestra flora intestinal. A mayor diversidad, mayor protección de nuestro sistema inmune. El kefir de leche es notable por su poder probiótico, con más de 30 distintas cepas de microorganismos vivos que incluyen bacterias de acido láctico, bacterias de ácido acético, levaduras, y mohos.

    Chicha de jora
    Aquí puedes encontrar una receta de chicha de jora, cortesía de Lucila Donoso.

    Kefir casero
    Con granos de kefir de agua (Tibicos) o granos de kefir de leche que se consiguen mediante vecinos y conocidos, puedes hacer kefir casero para agregar una dosis de probióticos diaria a tu dieta.

    Kefir de agua (Tibicos)

    Mezclar 4 tazas de agua filtrada o hervida con 1/4 de taza de panela en un frasco o jarra alta de vidrio. Cuando la panela esté bien disuelta, agregar dos cucharadas de granos de kefir de agua. Se puede agregar pasas para aportar minerales. También se puede agregar la mitad de un limón o naranja entera (después de exprimir su jugo en la mezcla) o alguna hierba como menta o albahaca para aromatizar. También se puede agregar jengibre cortado en pedacitos. Tapar y dejar fermentar entre 24 a 72 horas (el contenido de alcohol dependerá de la duración de la fermentación, entre 0.5% y 0.75%). Cuando esté listo las pasas flotarán y el agua soltará burbujas. Colar en un recipiente aparte, remover las pasas y el limón/hierbas, y guardar los granos de kefir en un frasco de vidrio con agua filtrada y panela, si no se los va a reutilizar inmediatamente. Transferir el kefir de agua a una botella de vidrio con corcho, o la que tengas en casa.

     

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    Kefir de leche: por cada vaso de leche, agregar una cucharadita de granos de kefir de leche. Dejar reposar tapado por 24 horas. Remover la mezcla, y colar. Si no se van a usar los granos para hacer más kefir, se deben refrigerar en frasco tapado por dos semanas.

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    Tips:

    • No enjuagues o laves tus granos de kefir con agua del grifo ya que tiene cloro y los puede dañar (son bacterias y levaduras vivas y el cloro es anti-bacterial).
    • No es necesario lavar los frascos donde haces tu kefir
    • Se puede usar colador de plástico o hierro pero la tapa del frasco donde almacenas tus granos preferiblemente debe ser plástica o si no tienes, recubrirla con una servilleta, trapo fino limpio o filtro de cafe (para protegerlos del óxido)
  • Sopa por desayuno

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    SOPA POR DESAYUNO – aunque resulte extraño o desagradable a muchos (sobre todo más jóvenes) los desayunos tradicionales en muchos lugares del mundo consisten de o incluyen sopa. En Japón, el desayuno tradicional consiste en arroz, pescado y sopa de miso (hoy en declive ante la influencia occidental). En la investigación que hicimos para el documental #RaspandoCoco en la costa de Ecuador (Esmeraldas), la mayoría de personas nos contaron que desayunan o solían empezar su día con un “tapao”, una exquisita sopa de pescado con plátano verde aromatizada con yerbitas, chillangua, chirarán y albahaca. La influencia del “desayuno americano” y las ideas sobre la “comida saludable” inducidas por la industria de alimentos y décadas de estudios equivocados, han llegado a todos los rincones del planeta (hasta Japón!), privándonos de los beneficios de las comidas tradicionales, que no solo aportan una nutrición superior y protección de enfermedades, sino también un significado y sentido de pertenencia a un lugar y una comunidad, un elemento poco apreciado pero fundamental para nuestra salud integral.

    La sabiduría tradicional y ancestral de alrededor del mundo nos ha regalado un sin número de alimentos fermentados altamente nutritivos y de potente efecto medicinal.

    EL MISO es una pasta hecha mediante la fermentación de los frijoles de soya, es un alimento tradicional en muchos lugares de Asia (originario de China), y muy tradicional en Japón.

    Se conoce que el miso es una excelente fuente de cobre, manganeso, vitamina K, vitaminas B, hierro, fósforo, potasio, proteína (todos los aminoácidos esenciales), zinc, ácido fólico. La sopa de miso es una de las principales fuentes de calcio en la dieta tradicional japonesa. Tradicionalmente se ha usado como remedio para la digestión, cancer, envenenamiento por tabaco e infecciones intestinales. En Japón, tomar sopa de miso se considera una buena forma de empezar el día ya que energiza el cuerpo y estimula la digestión.

    Aquí un efecto sorprendente, aunque menos conocido del consumo de miso (tomado del libro “Japanese foods that heal”) :

    PROTECCION CONTRA LA RADIACION ATOMICA – Investigadores japoneses en los años 60’s que atendieron a víctimas de la bomba atómica después de la segunda guerra mundial, observaron que no sufrieron los efectos de la radiación de sus pacientes porque tomaban sopa de miso a diario. Miso Japonés fue importado hacia la ex-Unión Soviética después del accidente nuclear en Chernobyl. Subsiguientes estudios experimentales con ratas en la Universidad de Hiroshima en 1989 confirmaron el efecto protector del miso contra la radiación: las ratas que no comieron miso mostraron 100-200% mayores niveles de cancer de hígado, comparado con las ratas que comieron miso. Varios estudios poblacionales publicados partir de los años 80’s han verificado que el consumo diario de sopa de miso reduce el riesgo de varios tipos de cancer, en particular cancer de mama. Según un estudio publicado en 2003, mujeres que consumieron 3 platos de sopa de miso al día, redujeron el riesgo de cancer de mama en un 40%.

    Léelo en la web y comparte! http://comidasquecuran.com.ec/sopa-por-desayuno/

  • Raspando coco en la Fundación Guayasamín

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    La Fundación Guayasamín y Comidas que Curan presentan: Proyección del documental y panel de expertos “Raspando Coco”.

    – Fecha: Sábado 30 de Marzo
    – Lugar: Fundación Guayasamín – Mariano Calvache E18-94 y Lorenzo Chávez. Bellavista. Quito.
    – Hora:
    12h00 – proyección del documental (31 minutos)
    12h30 – panel de discusión
    – Entrada gratuita para el evento.

    Panel de discusión
    – Javier Carrera – Fundador de la Red de Guardianes de Semillas y Editor de Revista Allpa. Experto en agroecología, soberanía alimentaria y economía solidaria.
    http://redsemillas.org https://www.allpa.org/
    – Marianeli Torres Benavides – Experta en el ecosistema manglar y la soberanía alimentaria de los pueblos de la costa de América Latina. Afiliada a la Coordinadora Nacional para la Defensa del Ecosistema Manglar (CCONDEM) https://www.facebook.com/ccondem/
    – Máximo Canga – Productor de coco del norte de Esmeraldas, afiliado a la CCONDEM (perdió sus tierras debido a la expansión de los cultivos de palma aceitera).
    – Ana María de Veintimilla – Antropóloga experta en alimentación y nutrición de la costa ecuatoriana.
    – Pilar Egüez Guevara – Directora del documental “Raspando coco”. Antropóloga experta en alimentación y salud. http://comidasquecuran.com.ec/

    Moderador:
    Daniel Gonzalez – Historiador y antropólogo, especialista en salud intercultural y patrimonio cultural inmaterial.

    Sinopsis
    “Raspando coco” resalta el valor cultural y medicinal de la cocina tradicional tal y como lo viven y recuerdan afro-ecuatorianos/as que habitan en varias localidades de la costa norte de Ecuador, provincia de Esmeraldas. El documental se basa en la investigación de campo realizada y filmada entre 2012 y 2017 en varias localidades de Esmeraldas y en la ciudad de Quito, Ecuador. Mediante entrevistas con especialistas culinarios y médicos, así como expertos/as culturales afro-ecuatorianos/as, “Raspando coco” ofrece una ventana hacia la cultura y creencias locales, así como los métodos tradicionales de cocina y medicina de Esmeraldas. El documental también se adentra en los impactos socio-económicos y de salud del consumo de alimentos locales.

    Premios
    – Indie Short Fest (Los Angeles, Febrero 2019): nominado a mejor documental
    – Independent Shorts Awards (Los Angeles, Marzo 2019): mención de honor a mejor directora.
    – Latin American Studies Association Film Festival (Boston, May 2019) – selección oficial

    Raspando Coco – sitio web

    Evento en Facebook