¿Playa? ¿Bronceador? Ojo con el falso aceite de coco

Quién sabe desde cuándo andará circulando en tiendas y farmacias en Ecuador un aceite de coco falseta. Se vende en frascos pequeñitos de plástico, a veces transparentes que dejan ver un aceite incoloro, transparente y ante todo líquido. Si lo hemos comprado durante nuestras vacaciones a la playa (en el caso de turistas serranos como yo), el supuesto “aceite de coco” mantiene su textura y consistencia cuando se encuentra con el clima frío de Quito. Sigue estando líquido aún si es que, por experimentar, lo colocáramos dentro del refrigerador. ¿Por qué? La respuesta la dan (increíblemente) los mismos fabricantes del aceite en el listado de ingredientes que se lee en el envase, “Ingredientes: aceite mineral, fragancia coco”. En el caso del ejemplar que tengo, por alguna extraña razón los ingredientes se escriben ¡en inglés!

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¿En serio? ¿Aceite mineral y fragancia a coco? ¡Pensé que había comprado aceite de coco, no aceite mineral con fragancia!

1. ¡Qué estafa!

y

2. ¿Realmente hay tanta diferencia?

¡Pues claro! El aceite que se extrae del coco jamás podría mantenerse líquido en la capital, ni mucho menos dentro del congelador, por una simple razón: su composición química es altamente saturada, lo que hace que se solidifique a bajas temperaturas (como las de Quito) y que en cambio, se “derrita” en su lugar de origen–el clima tropical de la costa ecuatoriana. En una temperatura relativamente fría, como en Quito, el verdadero aceite de coco asemeja una manteca, dura y blanca, así:

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Si ponemos el aceite de coco al fuego, se derrite, así:

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Y para los incrédulos, un video:

Recuerdo hace años, cuando iba de niña con mis primos a Atacames, los vendedores locales iban pregonando el aceite de coco en la playa. En esa época lo vendían también en frasquitos de plástico que, personas como Don Julio Prado, fabricaban artesanalmente en sus casas y envasaban para vender a los turistas y también para su propio uso. Los frascos no tenían etiqueta, pero a diferencia de los aceites comerciales de hoy, contenían aceite de coco de verdad.  En estas fotos pueden ver el proceso de elaboración del aceite de coco en una demostración que me hizo Don Julio en la cocina de su restaurante “Tío Julio” ubicado en la calle Ostiones, Atacames (cerca del malecón).

Don Julio, fabricante de aceite de coco artesanal

Don Julio Prado, fabricante de aceite de coco artesanal

Dirán algunos, “¿pero qué importa si es aceite mineral? Igual, sólo lo uso para broncearme”. Mi amiga Liz, asidua practicante del bronceado de playa, ha experimentado los efectos del falso “aceite de coco” comercial para broncearse. Según me contó, el aceite comercial no funciona y más bien le quema la piel, al punto de producirle manchas. Por el contrario, hay una larga tradición de uso de aceite de coco en Esmeraldas y otras partes del mundo para proteger, humectar y broncear la piel, de lo que puede dar fe cualquier esmeraldeño, especialmente si es de avanzada edad.

Es común entre la gente de Esmeraldas usar cocos que ya están un poco “pasados” o incluso podridos, para extraer el aceite y usarlo externamente como protector y humectante en la piel y en el pelo. También se le atribuyen efectos quita-manchas (que han comprobado varias amigas mías que lo han empezado a usar). No sólo externamente sino también para uso interno, los esmeraldeños han usado (quizás por siglos) el aceite de coco en poca cantidad como laxante: una cucharadita de aceite, seguido por un vaso de agua de manzanilla, para activar y limpiar el intestino.  Por si fuera poco,  especialmente en épocas de carestía, según me contaron, las mujeres esmeraldeñas solían usar hace mucho tiempo el aceite de coco para sazonar el arroz.

Me gusta tener presente este adagio a la hora de escoger qué sustancias ponerme en la piel:

“si estás dispuesto a comerlo, úntalo en tu piel”

Nadie puede negar que cualquier sustancia que entre en contacto con nuestra piel, más tarde o más temprano se absorberá en nuestro cuerpo. ¿Me comería un coco? Sí. ¿Me lo pondría en la piel? También. No creo que puedo decir lo mismo del petróleo, que es de donde se obtiene el aceite mineral de los frasquitos del infame “aceite de coco” comercial.

coco y sabor

Comerciantes de la Asociación Coco y Sabor, Quito.

Ya saben, para su próxima bronceada playera, o simplemente para cuidar su piel de una forma natural, pueden hacer sus pedidos del auténtico aceite de coco, no sólo a antiguos fabricantes de aceite de coco como Don Julio, sino también a fabricantes de cocadas en Esmeraldas, o más cerca, en Quito, a comerciantes de coco y agua de coco como los integrantes de la asociación Coco y Sabor (en la foto anterior), a quienes se los puede encontrar desde el centro (la Marín) y por toda la avenida 10 de agosto con su inconfundible uniforme verde.

¡Salud y coco!

Pilar Egüez Guevara
Marzo 2014

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